Contra el EnvejecimientoVitalidad

¿Por qué amamos al kiwi?

2 noviembre 2015 — by Marta Verges0

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Contra el EnvejecimientoVitalidad

¿Por qué amamos al kiwi?

2 noviembre 2015 — by Marta Verges0

Esta tímida fruta camuflada bajo una poco atractiva piel pardusca y ligeramente vellosa esconde un verde vivo y un increíble regalo para nuestra salud.

¿Sabías que una sola pieza de esta fruta nos aporta el 80% de la ingesta diaria recomendada de vitamina C? 

Seguro que más de una vez has escuchado que el kiwi es un potente antixoxidante y que refuerza nuestro sistema inmunitario. Y seguro que también te has preguntado por qué le damos tanta importancia en esta época del año.

La exposición solar, que en las épocas de verano nos ayuda a fijar los minerales en nuestro organismo y a aumentar nuestra producción de glóbulos blancos y rojos, disminuye en invierno.  Esto provoca, junto con otros factores, que con el cambio de estación nuestro sistema inmunitario se debilite y que la falta de minerales como por ejemplo el hierro también se acentúe. La vitamina C aumenta la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y  anticuerpos, y nos protege de resfriados. Además, también incrementa la absorción del hierro por lo que nos ayuda a combatir la anemia.

También habrás escuchado que la vitamina C nos mantiene más jóvenes. Esto es así debido a su poder antioxidante que frena el envejecimiento celular. Embellece nuestra piel y la hace más suave y flexible ya que también interviene en la formación de colágeno.

Los regalos del kiwi

Pero los regalos que nos ofrece el kiwi no terminan aquí. En él encontramos gran cantidad de agua, vitaminas del grupo B, ácido fólico y minerales como el cobre, magnesio y potasio. Precisamente su bajo contenido en sodio y alto en potasio disminuye la tensión arterial, cuida la salud de los vasos sanguíneos, facilita la circulación sanguínea  y reduce la retención de líquidos.

Otro de sus grandes tesoros es su gran cantidad de fibra soluble que junto con el ligero efecto laxante de su contenido en magnesio, favorece un buen tránsito  intestinal. En esos casos tomar una pieza de kiwi bien masticada por las mañanas o añadir una pieza a tus licuados te ayudará a mantener el estreñimiento a raya. En este sentido es una de mis frutas aliadas.

El kiwi es una fruta muy digestiva. Un licuado de kiwi antes de las comidas o añadir kiwi en las ensaladas nos ayudará a realizar una buena digestión. Eso es debido a que contiene una enzima que ayuda a disgregar las proteínas, llamada actidina, parecida a la bromelina de la piña, que evita la formación de gases y las digestiones pesadas.

Kiwi

pero ¿de dónde ha salido este tesoro?

Los principales países productores: Italia, Nueva Zelanda, Chile y Francia.

Existen 2 grandes variedades; el  Kiwi de pulpa verde, el más valorado y el Kiwi Gold de piel marrón lisa y de sabor más dulce.

Aunque la naturaleza, generosa, nos ofrece esta fruta TODO el año, en España su recolección  va de octubre a mayo y el resto del año nuestros mercados se abastecen de los procedentes de Nueva  Zelanda.

  • Recomendación

Si queremos asegurarnos un buen aporte de vitamina C sin tener que pensar o planificar demasiado nuestras comidas, consumir  un kiwi a diario todo el año. Es apto para todos los públicos  mayores de 3 años  y únicamente contraindicado en personas con cálculos renales.

  • Conservación

A temperatura ambiente. El Kiwi también tolera su congelación.

  • Truco

¿Sabías que para madurarlos más rápidamente si se colocan junto a las peras y manzanas, que despiden una sustancia llamada etanol, aceleran su maduración?

  • Consumo

La mejor manera de consumirlo es la más sencilla: córtalo por la mitad y cómelo vaciando la pulpa con una cuchara. En batidos y licuados nos ofrecen un efecto más depurativo ya que requieren de una mínima digestión. 

Para prepararte un delicioso zumo de kiwi solo necesitarás un “cold pressed juicer” como Essenzia para conservar intactas todas las fantásticas propiedades de esta exótica y deliciosa fruta.

Esta magnífica composición de la naturaleza  nos aporta tantos beneficios que una vez conocidos, cuando vuelvas a ver, tocar y degustar un Kiwi, sólo podrás esbozar una gran sonrisa y decir: “¡GRACIAS KIWI!”

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